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Lumbalgia

lumbalgia dolor en espalda

¿Alguna vez te ha dolido la parte baja de la espalda? Hoy te contamos qué es una lumbalgia y cómo diferenciarla de otras dolencias.

Qué es una lumbalgia

Hay diferentes definiciones de dolor lumbar dependiendo de la fuente. Según las Directrices europeas para la prevención del dolor lumbar, la lumbalgia se define como “dolor y malestar, localizados por debajo del margen costal y por encima de los pliegues glúteos inferiores, con o sin dolor en las piernas”. Es decir, se trata de toda molestia o dolor que se encuentre en la zona baja de la espalda y que puede extenderse, o no, a la zona de los glúteos y las piernas.

¿Dolor en la espalda baja es sinónimo de lumbalgia?

lumbalgia

Sí, de hecho, la traducción al inglés de lumbalgia en la literatura científica es «low back pain” que significa, literalmente, dolor en la zona baja de la espalda. Por tanto, cualquier dolor en esta zona en cuestión, se podría considerar lumbalgia.

No obstante, a partir de aquí habría que empezar a considerar cuál es el cuadro clínico de la lumbalgia y qué la está causando. Este dolor aparece como consecuencia de alteraciones o cambios en otros factores que explicaré más adelante. ¡Sigamos!

Tipos de lumbalgia

Existen muchas clasificaciones distintas. Personalmente a mis pacientes se lo suelo explicar de la manera que creo que es más fácil de entender. En esta, diferenciamos entre:

  • Dolor lumbar por causas mecánicas
  • Por causas no mecánicas
  • Y dolor lumbar inespecífico, que es el más interesante y problemático a la vez.

Dolor lumbar por causas mecánicas

Aquel que habitualmente aumenta con ciertos movimientos de la zona (normalmente aquellos relacionados con los que han producido la lesión) y que disminuye con el reposo.

Entre estos podemos encontrar:

  • El dolor que se origina en las articulaciones de las vértebras lumbares
  • Dolor discal, que se presenta normalmente con dolor punzante, quemante, eléctrico o similar.
  • Los dolores musculares, que suelen estar bastante localizados y se reproducen fácilmente al usar o estirar el músculo en cuestión.

Aunque éstas son algunas de las principales causas del dolor mecánico, también habría que considerar que el dolor venga de estructuras vecinas como la articulación del sacro o la zona dorsal de nuestra espalda, etc.

Causas no mecánicas

Entre las causas del dolor lumbar no mecánicas encontramos:

  • Origen inflamatorio: como la artritis, en la que se inflama la articulación, por ejemplo, debido a alguna patología como la gota (problemas con el exceso de ácido úrico)
  • Tumores en la zona
  • Infecciones víricas o bacterianas, como por ejemplo en casos de algunas enfermedades de transmisión sexual.

Este tipo de lumbalgia, es bastante menos frecuente y la sintomatología habitual en todos estos casos es un dolor persistente a lo largo del día que no cede ni siquiera en reposo y suele despertar a la persona por la noche.

Dolor lumbar inespecífico

Se trata de un dolor que no tiene ninguna causa física conocida. Es decir, no se relaciona con ninguna de las causas que hemos mencionado anteriormente, ni con traumatismos, cirugías, ni nada similar. Por tanto, es un problema complejo que se sigue estudiando y del que aún necesitamos más información.

De momento, sabemos que los factores psicosociales de los pacientes tienen una alta relación con este tipo de patologías. Por ejemplo: los pacientes con estos cuadros clínicos suelen tener ansiedad, depresión, problemas emocionales, problemas con el trabajo o familiares… A lo que suelen sumar otros factores como: el sedentarismo, la obesidad, algunas creencias, etc. que aumentan las probabilidades, no sólo de que aparezca este tipo de dolor, sino también de que se cronifique y se mantenga en el tiempo.

Por tanto, habrá que tener mucho cuidado en personas que presenten algunos de estos  factores contribuyentes a cronificar los problemas. Si presentan un dolor lumbar agudo, debido a algún factor mecánico de los que hemos mencionado antes, y la situación no se maneja bien, estos pacientes tienen muchas más probabilidades de cronificarlo, haciéndolo así, mucho más complejo de tratar y resolver.

Como podemos ver, existen muchas estructuras y factores que pueden estar provocando nuestro dolor lumbar y que hay que tener en cuenta. Por eso, para poder diferenciar ante cuál de todos ellos estamos, es necesaria la realización de una buena recopilación de información y una buena exploración física por parte de un especialista. Así se puede focalizar el tratamiento en aquello que realmente es la causa de la sintomatología.

¿Es lo mismo que ciática?

El dolor al que denominamos “ciática” proviene de una afectación del nervio ciático en su trayecto por el glúteo y parte posterior del muslo. Por tanto, el dolor que provoca es hacia estas zonas y rara vez se manifiesta en la zona baja de la espalda y no se puede denominar lumbalgia.

Esto ocurriría si estuviera afectada la raíz nerviosa (el origen del nervio ciático) que va, habitualmente, desde las vértebras L4-L5 hasta S2-S3. Pero he de señalar que, muchos pacientes acuden a consulta con un diagnóstico de ciática, lo que tienen es un problema diferente.

¿Qué hacer en caso de lumbalgia?

lumbalgia causas

Dependerá del tipo de lumbalgia, por ejemplo un dolor puntual en la zona que remite en un día o dos y que tiene una causa justificada como un golpe, un tirón, un sobreesfuerzo, etc. no sería preocupante y probablemente no precise de atención médica. En caso de dolor incapacitante o un dolor que aparece habitualmente, etc. yo recomendaría acudir a un especialista para tratar de hacerlo remitir lo antes posible.

A partir de aquí, hay varias cosas a tener en cuenta. Si vamos a urgencias en casos de dolor lumbar , lo más habitual es que nos sometan a una radiografía o una resonancia magnética. El problema de esto, es que los médicos normalmente no explican a los pacientes que encontrar alteraciones en este tipo de pruebas es la norma y no la excepción.

¿Qué significa esto? Esto quiere decir que según los últimos estudios realizados lo más normal al realizar una prueba de imagen es encontrar alteraciones en nuestra columna vertebral. Por tanto, ¿cuál es el problema? que si vamos con un dolor lumbar a que nos realicen una prueba de imagen, el médico nos va a decir que tenemos una hernia, varias protusiones, degeneración facetario o discal, etc. pero probablemente no nos explicará que esto es habitual y que no tiene porqué estar relacionado con nuestro dolor o ser su causa.

El mayor inconveniente de ésto es que, según los artículos científicos más actuales que están empezando a estudiar todo esto, se ha llegado a la conclusión de que éstos pacientes con dolor lumbar a los que se les realiza una prueba de imágen y no se les explica que los hallazgos encontrados son normales, tienden a catastrofizar el problema, provocando un aumento en su sensación de dolor, mayor pérdida de funcionalidad y mucha más predisposición a someterse a una cirugía, situación en la que podría ser peor el remedio que la enfermedad.

Visita a tu fisioterapeuta

En conclusión, mi recomendación ante un dolor lumbar sería mantener la calma y tener en cuenta que el 80% de la población pasa por un episodio de este tipo de dolor a lo largo de su vida. A partir de aquí, mi consejo sería acudir a un fisioterapeuta de confianza que valore el tipo de dolor que se tiene y le explique al paciente qué está pasando y la mejor opción de tratamiento en su caso, ya sea ejercicio terapéutico o similar, o bien un problema más grave que requiera de atención médica y pruebas de imagen justificadas.

¿Qué es mejor para la lumbalgia frío o calor?

Hay un gran debate respecto al frío y calor por sus efectos sobre la reacción inflamatoria propia del cuerpo necesaria para regenerar los tejidos dañados. Hoy no vamos a profundizar en ello. Por tanto, según la última evidencia científica que he leído lo más eficaz sería usar el frío en la mayoría de los casos.

No obstante, personalmente, la recomendación que yo daría a mis pacientes dependería de los resultados vistos en la anamnesis y exploración física, de manera que me basaría en cuál es el tipo de dolor que tiene, qué es lo que le mejora los síntomas y qué se los empeora.

Esto es, imaginemos que tengo un paciente que el calor alivia sus síntomas más que el frío y su anamnesis e historia clínica no muestra ninguna contraindicación a usar el calor en su tratamiento. En este caso probablemente le recomendaría seguir usando calor mientras le vaya bien puesto que, desde mi punto de vista, frío o calor no es uno de los factores que tenga más peso en su rehabilitación y prefiero centrar mis esfuerzos como fisioterapeuta en otras áreas que puedan suponer un mejor beneficio para mi paciente.

¿Cuánto tiempo dura el dolor de la lumbalgia?

Como en la gran mayoría de los problemas del ser humano, la duración de la sensación del dolor dependerá de cada persona, de su situación personal, condición física, psicológica, etc.

Es decir, dependerá de los factores contribuyentes que cada persona tenga para que, o bien, el problema se resuelva antes, se alargue más en el tiempo, o incluso, se acabe cronificando como hemos explicado en posts anteriores.

¿Cómo quitar la lumbalgia rápidamente?

Al igual que el resto de patologías del cuerpo, no existe una fórmula mágica que quite la lumbalgia.

Como he dicho, acude a tu fisioterapeuta para que te aconseje. Por ejemplo, un medicamento analgésico podría quitarnos la sensación de dolor producida por la lumbalgia al poco tiempo de tomarlo pero hay que tener en cuenta que el analgésico está actuando sobre el dolor en sí, no sobre la causa de éste. Por ello, probablemente si no tratamos la causa, este dolor va a volver a aparecer y poco a poco aumentarán sus probabilidades de cronificarse.

A mis pacientes siempre se lo explico con la metáfora del vaso para que sea fácil de entender y recordar. Imaginemos un vaso y a continuación pensemos en cada factor contribuyente de nuestro dolor como una taza de café. Así, si tenemos ansiedad echamos una taza de café en el vaso de agua, si somos sedentarios, otra, si fumamos, otra, si tenemos alguna patología de base (HTA, diabetes, etc.) echamos otra, si tenemos problemas en el trabajo o familiares, otra. Y así, se va llenando el vaso. Si nuestro vaso no es lo suficientemente profundo, se desborda, y en este momento empieza el dolor.

Y ¿cómo podemos evitar que el agua se desborde? Tenemos dos opciones: quitar algunos factores que llenan el vaso, o bien, hacer el vaso más grande. Podemos hacer el vaso más grande con ejercicio diario, con una buena alimentación o con educación sobre nuestro problema, por ejemplo. Mientras que podemos quitar factores que lo llenan dejando de fumar o tratando la depresión o ansiedad con un profesional, etc.

Tratamiento de fisioterapia para la lumbalgia

tratamiento de la lumbalgia

Ya hemos comentado alguna forma de abordad nuestro problema pero seguro que te surgen dudas como:

¿Qué ejercicios no debo hacer si tengo lumbalgia?

No hay ejercicios concretos que no haya que realizar. No obstante, sí que puede haber ejercicios contraindicados o con los que hay que tener precaución en ciertos momentos de la rehabilitación dependiendo del tipo de dolor lumbar que tengamos. Pero esto, va a depender de la situación del paciente y los resultados obtenidos en la exploración física.

Por ejemplo, no habrá las mismas contraindicaciones en un paciente con dolor lumbar por una fractura vertebral, en la cual el más mínimo movimiento podría empeorar la situación y es absolutamente necesario ir a urgencias, que en un paciente con dolor facetario que tiene problemas al realizar la flexión de columna y, por tanto, solo habrá que explicarle algunas precauciones e ir controlando las cargas.

Pero en ningún caso hay que crucificar ni demonizar ningún movimiento y menos los normales y fisiológicos de la columna. Un ejemplo claro está en todas las recomendaciones que se han hecho estos últimos años de no doblar la espalda porque podrías hacerte daño o podría salir una hernia. La columna vertebral está preparada para hacer estos movimientos, el problema está en el momento en que dejamos de hacerlos y la columna pierde esa capacidad, ya que cuando los necesitemos no los podremos hacer y otras zonas del cuerpo tendrán que compensar estas faltas de movilidad.

Ejercicios para reducir el dolor de la lumbalgia

Sabemos que el ejercicio físico es, en la actualidad, el tratamiento más efectivo y con mejores resultados en casos de dolor lumbar. En general, los ejercicios de movilidad para aquellas zonas más rígidas de nuestra columna y articulaciones vecinas podrían ayudar a mejorar nuestros síntomas, al igual que el trabajo de fuerza para reforzar toda la musculatura de la zona también está estudiado y recomendado como una de las mejores opciones para el dolor lumbar. Finalmente el trabajo de cardio (bici, correr, etc.) también es muy útil y eficaz.

En conclusión, hay que tener en cuenta que el ejercicio en sí, independientemente de cual sea (siempre y cuando esté bien programado y periodizado) es hipoalgésico. Es decir, que el solo hecho de hacer deporte o ejercicio disminuye la sensación de dolor y mejora nuestros síntomas.

Masajes para el lumbago: ¿son buenos?

Los masajes pueden modificar los síntomas y la sensación de dolor de forma temporal pero no producen cambios en el cuerpo a largo plazo, por lo que sería como tomar un analgésico que nos puede quitar el dolor durante unas horas pero no aborda el foco del problema. Por ello, las posibilidades de que este dolor vuelva a aparecer, son reales.

Por tanto, si al paciente le sientan bien y en su caso no está contraindicado, se podrían utilizar, aunque en ningún caso deberían ser la base y fundamento del tratamiento, el cual, desde mi punto de vista, debería ser específico para cada paciente y con gran énfasis en ejercicio terapéutico y trabajo de fuerza.

Espero haberme explicado con claridad y, a modo de resumen, recuerda visitar a tu fisio cuando tengas un dolor lumbar para que te guie en tu recuperación.